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Seguridad de API - La guía completa para 2025

Escrito por
Ruben Camerlynck

Introducción

Las API (Interfaces de Programación de Aplicaciones) son la columna vertebral del software moderno, actuando como puentes que permiten que diferentes servicios y aplicaciones se comuniquen entre sí. A medida que las arquitecturas nativas de la nube y los microservicios se convierten en la norma, más datos y funciones críticos para el negocio se exponen directamente a internet a través de API. Este cambio significa que la seguridad de API no es un problema secundario, sino que es central para la seguridad en la nube y de las aplicaciones. El crecimiento de los ataques dirigidos a API en los últimos años ha provocado brechas que acaparan titulares, grandes fugas de datos y graves consecuencias financieras. Incluso una aplicación bien protegida puede verse comprometida si un único endpoint de API queda desprotegido, una preocupación reflejada en la predicción de Gartner de que las API se convertirán en el vector de ataque más frecuente para las aplicaciones web empresariales para 2022 Gartner y en el análisis reciente del IBM Security X-Force Threat Intelligence Index.

¿Por qué la seguridad de API es tan importante? En pocas palabras: si tus API no son seguras, tampoco lo es toda tu aplicación. Los atacantes ven las API como escaparates abiertos; una API débil es una invitación, que a menudo los lleva directamente a datos sensibles o lógica de negocio para explotar. No hay más que ver la brecha de Dell de 2024, donde una API mal configurada llevó al robo de 49 millones de registros de clientes. Y no están solos: el 84% de las organizaciones reportaron un incidente de seguridad de API el año pasado, con esas brechas filtrando, en promedio, diez veces más datos que los ataques tradicionales, según una investigación de Imperva. Por eso, los CISOs y los equipos de desarrollo están priorizando la seguridad de API más que nunca.

Si estás abordando los riesgos de API o modernizando tus defensas, considera explorar nuestras herramientas de escaneo de API para evaluaciones automatizadas y monitorización de endpoints.

Esta guía de 2025 explica qué significa realmente la seguridad de API, por qué es tan importante, los riesgos clave (incluido el OWASP API Security Top 10) y formas prácticas de proteger, probar y monitorizar tus API. Desglosaremos las mejores prácticas, compartiremos ejemplos y destacaremos herramientas y estrategias que realmente funcionan. Ya seas desarrollador, ingeniero de seguridad o líder de equipo, aquí encontrarás consejos prácticos y explicaciones claras para navegar por el panorama de riesgos de API.

TL;DR

La seguridad de API consiste en mantener tus API protegidas contra el uso no autorizado, las filtraciones de datos y el uso indebido. Dado que las API impulsan la mayoría de las aplicaciones en la nube y móviles hoy en día, los ataques contra ellas son comunes y pueden ser costosos. Las prácticas fundamentales incluyen autenticación fuerte, autorización, cifrado, validación de entrada, pruebas automatizadas (como escaneo y fuzzing), y configuraciones defensivas como la limitación de velocidad y la monitorización del tráfico.

¿Qué es la seguridad de API?

En esencia, la seguridad de API implica el uso de herramientas, un buen diseño y procesos sólidos para proteger las API de ataques o usos indebidos. Las API crean conexiones entre componentes de software; piense en una aplicación móvil que extrae datos de un servidor a través de un endpoint de API. Proteger esa interacción significa asegurar que solo las personas o sistemas adecuados accedan a los datos, y que nadie pueda abusar de la API para obtener más de lo que debería. Para una visión en profundidad de las amenazas y estrategias modernas, consulte nuestro artículo Seguridad de API Web y REST Explicada.

Puede considerar la seguridad de API como la protección del “tejido conectivo” de su software. Esto abarca todo el ciclo de vida de la API, desde el código seguro y la autenticación durante el desarrollo, hasta las estrategias de despliegue que utilizan gateways, cifrado y la detección de anomalías continua. Los componentes clave incluyen:

  • Autenticación y Autorización: Verificar quién realiza las llamadas y asegurarse de que solo puedan acceder a lo que tienen permitido. Descubra cómo fortalecer estos protocolos con el análisis estático de código de Aikido.
  • Protección de Datos: Cifrar los datos en tránsito (usando HTTPS/TLS) y asegurarse de que las respuestas solo compartan la información necesaria, no extras que puedan ayudar a un atacante. La seguridad de API es crítica aquí: un informe de Forrester destaca que las filtraciones de datos a través de API inseguras han aumentado drásticamente a medida que las empresas adoptan más integraciones basadas en la nube.
  • Validación de Entradas: Comprobar y limpiar cualquier dato enviado a una API para bloquear inyecciones (como SQLi o XSS).
  • Limitación de Velocidad y Throttling: Establecer límites sobre la frecuencia con la que los clientes pueden llamar a la API para detener el spam o el abuso.
  • Monitorización y Registro: Observar el tráfico de API en tiempo real y registrar el uso, de modo que el comportamiento inusual active alertas en lugar de pasar desapercibido. Si desea automatizar este paso, Aikido ofrece herramientas de escaneo de API diseñadas para ayudarle a asegurar los endpoints y monitorizar los riesgos.
  • Manejo de Errores: Elaborar mensajes de error genéricos que no revelen detalles del sistema ni pistas a posibles atacantes.

La seguridad de API se superpone con la seguridad de aplicaciones tradicional, pero presenta peculiaridades únicas. La seguridad de aplicaciones habitual protege las características orientadas al usuario; la seguridad de API se centra en los endpoints que distribuyen datos y operaciones reales. Las API a menudo no tienen una “intervención humana” o una interfaz de usuario, por lo que problemas como el abuso automatizado y el relleno de credenciales se vuelven importantes. Si bien CSRF es un problema menor, las API son propensas a amenazas únicas como la Autorización a Nivel de Objeto Rota (BOLA). En resumen: la seguridad de API garantiza que todas esas conversaciones máquina a máquina se realicen de forma segura, al igual que se asegurarían las interacciones de usuario.

Por qué la seguridad de API es importante

Las API están presentes en todo el panorama tecnológico actual. Desde aplicaciones web de una sola página y aplicaciones móviles hasta dispositivos IoT e integraciones B2B, entre bastidores, las API intercambian datos y ejecutan operaciones. Esta ubicuidad de las API las ha convertido en un objetivo principal para los atacantes. He aquí por qué la seguridad de API es tan crucial en 2025:

  • Las API Exponen Datos Críticos: Por diseño, las API a menudo manejan datos sensibles: información personal del usuario, detalles financieros, registros de salud, etc. Si un endpoint de API no está debidamente asegurado, puede convertirse en un conducto directo para la exposición de datos. De hecho, Gartner señaló que las filtraciones de API pueden filtrar, en promedio, diez veces más datos que las filtraciones regulares, porque una vez que los atacantes encuentran una vulnerabilidad en la API, a menudo pueden exfiltrar enormes cantidades de información antes de ser detectados.
  • Las API son la Nueva Superficie de Ataque: Las arquitecturas modernas (servicios en la nube, microservicios, funciones sin servidor) dependen en gran medida de las API. En lugar de una única aplicación monolítica que defender, ahora tiene docenas o cientos de microservicios y endpoints. Esta superficie de ataque expandida ofrece a los adversarios más oportunidades para buscar debilidades. Según una encuesta de seguridad de 2024, el 84% de las organizaciones experimentaron un incidente de seguridad de API el año pasado, lo que indica lo comunes que se han vuelto los ataques a las API.
  • Grandes Filtraciones a través de API: Estamos viendo un flujo constante de filtraciones causadas por fallos en las API. Además de la filtración de 49 millones de registros de Dell, considere otros incidentes: una plataforma de redes sociales que filtra datos de usuarios debido a una API mal configurada, o una empresa automotriz que expone la telemetría de vehículos a través de un endpoint con autorización rota. Estos ejemplos reales subrayan que las vulnerabilidades de API pueden tener un impacto masivo en el mundo real, dañando la reputación, las finanzas y la confianza del usuario de una empresa.
  • Abuso de Lógica de Negocio: Muchos ataques a API no consisten en explotar un error de codificación, sino en abusar de la funcionalidad prevista de la API. Dado que las API a menudo implementan lógica de negocio (como una API de comercio electrónico para aplicar descuentos, o una API bancaria para transferir fondos), los atacantes pueden manipular esos flujos de maneras peligrosas. Por ejemplo, si una API no aplica límites, un atacante podría invocar repetidamente una función de transferencia de dinero para desviar fondos fraudulentamente. La seguridad de API ayuda a garantizar que se apliquen las reglas de negocio para que incluso las llamadas válidas a la API no puedan ser abusadas de forma masiva o fuera de contexto.
  • Presión Regulatoria y de Cumplimiento: Con leyes de privacidad (GDPR, CCPA) y regulaciones de la industria (como las regulaciones financieras) en vigor, una filtración a través de una API puede acarrear no solo repercusiones técnicas y comerciales, sino también multas regulatorias y consecuencias legales. Asegurar las API es parte de cumplir con los requisitos de cumplimiento. En sectores como la banca o la atención médica, demostrar los controles de seguridad de API (autenticación, registros de auditoría, etc.) suele ser obligatorio.
  • Velocidad DevOps vs. Seguridad: En los entornos DevOps y ágiles actuales, los desarrolladores construyen y actualizan rápidamente las API para satisfacer las necesidades del negocio. Sin embargo, esta velocidad puede introducir brechas de seguridad si no se gestiona. No es raro que las 'shadow APIs' no documentadas o las versiones antiguas de API persistan de forma insegura. Los procesos de seguridad de API (como el descubrimiento y las pruebas) son cruciales para seguir el ritmo del desarrollo y prevenir estos puntos ciegos. Sin ellos, es posible que ni siquiera sepas que tienes una API exponiendo datos hasta que sea demasiado tarde, como lo demuestra el hecho de que solo el 27% de las organizaciones tienen un inventario completo de API sobre dónde fluyen los datos sensiblesakamai.com.

En resumen, la seguridad de API es importante porque las API ahora manejan las llaves del reino. Cuando se hacen correctamente, las API permiten la innovación y la integración. Pero si se dejan inseguras, se convierten en puertas abiertas para los atacantes. Las consecuencias van desde brechas multimillonarias hasta la pérdida de confianza del cliente y el tiempo de inactividad operativo. Como dice un dicho de seguridad: las API son las nuevas aplicaciones web, deben defenderse con el mismo (o mayor) rigor.

Si te centras en el cumplimiento y la gobernanza, explora la gestión de la postura de seguridad en la nube de Aikido para mapear y monitorizar todos tus activos de API.

En resumen: las API son las 'llaves del reino'. Bien hechas, impulsan la innovación y la eficiencia. Si se dejan expuestas, son una invitación abierta para los atacantes. Tratar las API con el mismo (o mayor) rigor que las aplicaciones web ya no es opcional.

Riesgos y vulnerabilidades comunes en la seguridad de API

Las API se enfrentan a una variedad de amenazas, muchas de las cuales se superponen con problemas de aplicaciones web tradicionales, y algunas son únicas del paradigma de las API. Comprender estas vulnerabilidades comunes es el primer paso para defenderse de ellas. El OWASP API Security Top 10 es una lista respetada que destaca los riesgos de API más prevalentes (más sobre esto en la siguiente sección). En general, los principales riesgos de seguridad de API incluyen:

  • Autenticación y Autorización Rotas: Estas son las debilidades más frecuentes de las API. La autenticación rota significa que los mecanismos para verificar la identidad del usuario (como tokens, claves de API, etc.) se implementan incorrectamente o son fáciles de eludir. La autorización rota (tanto a nivel de objeto como de función) se refiere a que las API no aplican correctamente lo que los usuarios pueden hacer o acceder. Por ejemplo, una API podría permitir que un atacante obtenga datos de otro usuario simplemente cambiando un ID en la solicitud (esto es el infame BOLA – Broken Object Level Authorization). Estas fallas permiten a los atacantes suplantar a otros o acceder a datos a los que no deberían, lo que puede conducir directamente a brechas de seguridad.
  • Exposición Excesiva de Datos: Muchas API devuelven más datos de los necesarios, confiando en que el cliente filtre lo que se muestra. Esto es peligroso: un atacante podría llamar a la API directamente y ver campos sensibles que no estaban destinados a ser revelados (como IDs internos o información personal). Es esencialmente dar demasiada información, y si el cliente no tiene cuidado, estos datos pueden ser mal utilizados. Diseñar correctamente las cargas útiles de respuesta y usar la validación de esquemas puede mitigar esto.
  • Falta de Limitación de Recursos (DoS a través de API): Si una API no impone límites sobre la frecuencia con la que puede ser llamada o la cantidad de datos que puede procesar, los atacantes pueden explotar eso. Podrían enviar una avalancha de solicitudes (DoS/DDoS) o elaborar llamadas que consuman muchos recursos del servidor (por ejemplo, una consulta compleja que sature la base de datos). Sin limitación de velocidad, cuotas y límites de tamaño de carga útil, el consumo ilimitado de recursos puede paralizar los servicios o generar enormes costes operativos. Por eso, la limitación de velocidad y las comprobaciones de tamaño de entrada son partes cruciales de la seguridad de API.
  • Fallos de Inyección: Al igual que las aplicaciones web, las API son vulnerables a ataques de inyección si incluyen directamente la entrada del usuario en comandos o consultas. La inyección SQL, la inyección NoSQL, la inyección de comandos e incluso el cross-site scripting (XSS) pueden ocurrir a través de las API si las entradas no se validan. Por ejemplo, una API que pasa un filtro proporcionado por el usuario a una consulta de base de datos sin sanear podría permitir a un atacante ejecutar SQL arbitrario. Los ataques de inyección pueden provocar fugas de datos, corrupción de datos o ejecución remota de código. Una fuerte validación de entradas, consultas parametrizadas y el uso de listas de permitidos para las entradas ayudan a prevenir estos problemas.
  • Configuración de Seguridad Incorrecta: Los problemas de configuración incorrecta afectan a muchas API, especialmente a medida que las infraestructuras se vuelven complejas. Esto incluye cosas como: dejar endpoints de depuración o API de administración expuestas sin autenticación, usar credenciales predeterminadas o débiles, no aplicar HTTPS, tener CORS (Cross-Origin Resource Sharing) completamente abierto, u olvidar desactivar la indexación en un servidor que luego lista todas las rutas de API. Los atacantes a menudo buscan estos errores fáciles. Garantizar configuraciones seguras (tanto en código como en infraestructura) y revisiones periódicas de la configuración son necesarias para evitar esto.
  • Gestión Incorrecta de Inventario de Activos y Versiones: Las grandes organizaciones pueden tener cientos de API, con nuevas que se lanzan con frecuencia. La gestión incorrecta del inventario significa que no tienes un registro actualizado de todos tus endpoints de API, versiones y su exposición. Esto lleva a las API 'zombie' o 'shadow': endpoints que los equipos olvidaron después de desplegarlos, que pueden estar desactualizados y ser vulnerables. Las versiones de API obsoletas que aún son accesibles también pueden convertirse en un eslabón débil si tienen fallos conocidos. Tener un proceso robusto de descubrimiento e inventario de API es parte de la seguridad; no puedes proteger lo que no sabes que existe.
  • Registro y Monitorización Insuficientes: Muchas brechas de API pasan desapercibidas durante semanas o meses porque no había un registro adecuado ni alertas sobre el uso anómalo de la API. Si no se registran los fallos de autenticación, las horas de acceso inusuales o las extracciones masivas de datos, los atacantes pueden pasar desapercibidos. La monitorización insuficiente significa que, cuando ocurre un incidente, puede llevar mucho tiempo detectarlo y responder. Es crucial registrar eventos importantes (intentos de inicio de sesión, acceso a datos, errores) y monitorizar activamente esos registros o usar alertas automatizadas. Cuando algo sale mal, los registros exhaustivos también ayudan al análisis forense a comprender el impacto.
  • Falsificación de Solicitudes del Lado del Servidor (SSRF): SSRF es un riesgo que ha cobrado mayor relevancia (se añadió al Top 10 de API de OWASP en 2023). Una vulnerabilidad SSRF en una API ocurre cuando la API obtiene recursos remotos (como descargar una URL o conectarse a un servicio externo) basándose en la entrada del usuario, sin una validación adecuada. Los atacantes pueden explotar esto para engañar al servidor API y hacer que realice solicitudes a sistemas internos u otros objetivos no deseados, accediendo potencialmente a redes internas o metadatos de la nube. Restringir las solicitudes salientes y la inclusión en listas blancas de dominios permitidos puede mitigar el SSRF.
  • Vulnerabilidades de Lógica de Negocio: Son fallos no en la sintaxis del código, sino en el diseño. Si una API permite una secuencia de acciones que, en conjunto, pueden ser objeto de abuso, eso es un fallo lógico. Por ejemplo, una API podría permitir a un usuario actualizar el precio de un pedido a través de un endpoint (para uso interno) y confirmar el pedido a través de otro; un atacante podría explotar esta secuencia para comprar artículos a 0 $. Los problemas lógicos comunes incluyen no verificar el rol de un usuario al realizar una acción de administrador, o no comprobar el estado (como realizar acciones fuera de orden). Protegerse contra esto requiere un modelado de amenazas exhaustivo de los flujos de trabajo de la API y, a menudo, comprobaciones personalizadas (no se puede depender solo de firmas o reglas genéricas).
  • Riesgos de API de Terceros: Muchas aplicaciones consumen API de terceros (para pagos, inicio de sesión social, datos, etc.). Si confía ciegamente en los datos de esas API externas, corre el riesgo de un consumo inseguro de API, otro elemento en la lista de OWASP. Por ejemplo, si su sistema integra una API de mapas y asume que siempre devolverá direcciones válidas, un atacante podría manipular la salida de esa API (si compromete al tercero o intercepta el tráfico) para inyectar datos maliciosos en su aplicación. Siempre valide y sanee los datos de las API de terceros como si fueran entradas de usuario. Además, considere la seguridad de cualquier servicio de terceros en sí mismo; si se ve comprometido, podría convertirse en un conducto hacia su sistema.

Muchos de estos riesgos están recogidos y formalizados en el Top 10 de Seguridad de API de OWASP, que describiremos a continuación. Es importante recordar que las vulnerabilidades de las API a menudo se agravan; por ejemplo, una configuración incorrecta podría llevar a una autenticación rota, lo que a su vez permitiría una exposición excesiva de datos. Una estrategia de seguridad integral debe abordar todos estos ángulos.

Para un análisis más profundo, nuestra publicación de blog sobre Los mejores escáneres de API en 2025 desglosa cómo diferentes herramientas le ayudan a detectar estos puntos débiles antes que los atacantes.

Top 10 de Seguridad de API de OWASP (2023)

El Top 10 de Seguridad de API de OWASP es una guía definitiva de las vulnerabilidades más críticas de las API. A partir de la edición de 2023, los 10 principales riesgos de seguridad de API se enumeran a continuación (con una breve explicación para cada uno). Los equipos de desarrollo y seguridad deben familiarizarse con estas categorías, ya que encapsulan las formas comunes en que las API son atacadas o mal utilizadas:

  1. API1: Autorización a Nivel de Objeto Rota (BOLA) – Fallo al verificar correctamente los permisos a nivel de objeto. Los atacantes pueden manipular un ID o parámetro para acceder a datos a los que no deberían tener acceso (por ejemplo, ver la cuenta de otro usuario cambiando un ID de usuario). BOLA es consistentemente la vulnerabilidad #1 de las API porque el control de acceso a nivel de objeto es fácil de implementar incorrectamente y a menudo se pasa por alto.
  2. API2: Autenticación Rota – Fallos en los mecanismos de autenticación. Esto incluye autenticación débil o inexistente, manejo incorrecto de tokens o claves de API, y errores de implementación que permiten a los atacantes comprometer la identidad del usuario. Si la autenticación está rota, los atacantes pueden iniciar sesión como otros usuarios o realizar llamadas no autorizadas.
  3. API3: Autorización Rota a Nivel de Propiedad de Objeto – Problemas de autorización granular a nivel de campo o propiedad. Esta categoría (nueva en 2023) combina problemas como la exposición excesiva de datos y la asignación masiva. Se refiere a API que podrían restringir correctamente el acceso a un objeto, pero no a las propiedades de ese objeto. Por ejemplo, una API podría devolver un objeto de usuario con campos que no pretendía exponer, o permitir la escritura en campos (asignación masiva) que deberían ser de solo lectura.
  4. API4: Consumo de Recursos Sin Restricciones – Falta de controles sobre el uso de la API, lo que lleva a la denegación de servicio o al uso indebido de recursos. Si una API no limita el tamaño o la tasa de las solicitudes, los atacantes pueden sobrecargarla (por ejemplo, enviando grandes cargas útiles o millones de solicitudes). Esto también cubre no aplicar cuotas en cosas como la subida de archivos, correos electrónicos enviados a través de la API, etc., lo que puede generar altos costes.
  5. API5: Autorización Rota a Nivel de Función (BFLA) – Faltan o son débiles las comprobaciones de autorización para funciones de API de alto privilegio o sensibles. Una API podría exponer endpoints o acciones administrativas (como eliminar usuario o acceder a datos de administrador) y asumir que el cliente restringirá el acceso, pero si esas comprobaciones no se realizan en el lado del servidor, los atacantes pueden invocar estas funciones. Las políticas de acceso complejas basadas en roles a menudo conducen a estos errores.
  6. API6: Acceso no restringido a flujos de negocio sensibles – Novedad en 2023, se refiere a la incapacidad de proteger los procesos de negocio críticos contra el abuso. Incluso si cada llamada individual a la API está autorizada, la API en su conjunto podría permitir la automatización dañina de un flujo de trabajo. Por ejemplo, una API de comercio electrónico podría permitir a alguien usar repetidamente un código de cupón o activar repetidamente una transferencia de dinero sin ningún mecanismo antiabuso. La limitación de velocidad y las reglas de negocio son importantes para mitigar esto.
  7. API7: Server Side Request Forgery (SSRF) – La API puede ser engañada para obtener datos de un servidor no deseado. Si una API toma una URL o un nombre de host como entrada (por ejemplo, un endpoint que genera una vista previa de un sitio web), un atacante puede proporcionar una dirección interna (como una URL de metadatos de AWS o una dirección de base de datos interna). El servidor de la API realiza entonces la solicitud y devuelve datos internos sensibles al atacante. El SSRF puede eludir los firewalls y se observa cada vez más en los ataques a API.
  8. API8: Configuración de seguridad incorrecta – Configuraciones erróneas en la API o su infraestructura. Esta es una categoría amplia: podría ser un bucket de almacenamiento en la nube abierto, mensajes de error detallados que revelan rastreos de pila, CORS configurado incorrectamente que permite a cualquier sitio llamar a su API, ejecutar una API con la lista de directorios habilitada, y así sucesivamente. Esencialmente, usar configuraciones predeterminadas seguras y fortalecer la implementación de su API es clave para evitar estos escollos.
  9. API9: Gestión de inventario inadecuada – No mantener un seguimiento de sus API (endpoints, versiones, hosts). Esto a menudo conduce a endpoints olvidados con vulnerabilidades conocidas, versiones antiguas de API aún en producción, o API «en la sombra» creadas por desarrolladores y nunca verificadas por seguridad. Los atacantes buscarán cualquier endpoint expuesto, por lo que debe mantener un inventario actualizado y retirar o corregir las API antiguas.
  10. API10: Consumo inseguro de API – Confiar en datos de otras API sin validación, o integrar API de terceros de forma insegura. Por ejemplo, su servicio utiliza una API de terceros y asume que todas las respuestas son válidas; un atacante podría suplantar esa API o manipular sus datos para engañar a su sistema. Esta categoría destaca las preocupaciones de la cadena de suministro: la seguridad de su aplicación también se ve afectada por las API externas a las que llama. Siempre trate los datos de API externos con cautela y gestione los errores/excepciones de las integraciones con elegancia (no pase ciegamente datos dañinos).

Estas categorías del Top 10 OWASP proporcionan una especie de lista de verificación para desarrolladores y auditores de API. Ilustran la amplia gama de problemas —desde errores técnicos como inyecciones hasta problemas de diseño como una lógica de autorización deficiente— que pueden afectar a las API. En la práctica, muchos incidentes de seguridad de API implican varios de estos a la vez. Por ejemplo, la brecha de Dell que discutimos combinó la autenticación rota a nivel de función (n.º 5) con la falta de limitación de recursos (n.º 4) y un inventario deficiente (una API en la sombra, n.º 9). Al utilizar el Top 10 OWASP como guía, los equipos pueden evaluar sus API en busca de estas debilidades y priorizar las correcciones o defensas en consecuencia. Cabe destacar que muchas herramientas de seguridad de API ahora verifican específicamente los problemas del Top 10 OWASP como parte de su escaneo y monitoreo.

Para conocer técnicas para detectar y mitigar estas vulnerabilidades, consulte nuestro artículo Pruebas de seguridad de API: herramientas, listas de verificación y evaluaciones y vea cómo los escáneres automatizados o las plataformas de seguridad de API (como las cubiertas en nuestras Mejores herramientas de seguridad de API) pueden detectar los problemas del Top 10 OWASP de forma temprana.

Mejores prácticas y estándares de seguridad de API

Conocer los riesgos es la mitad de la batalla; la otra mitad es implementar salvaguardas efectivas. Las mejores prácticas de seguridad de API abarcan una combinación de principios de diseño, estándares de codificación y medidas operativas. A continuación, se presenta un resumen de las mejores prácticas y estándares para ayudar a proteger sus API en cada etapa de su ciclo de vida:

  • Utilice una autenticación y autorización sólidas: Cada endpoint de API que maneje datos u operaciones sensibles debe requerir una autenticación adecuada. Utilice protocolos estándar de la industria como OAuth 2.0/OIDC para API centradas en el usuario (para poder delegar y delimitar el acceso mediante tokens), o al menos claves de API con firmas para API de servicio a servicio. Implemente un control de acceso basado en roles (RBAC) o políticas basadas en atributos para asegurar que cada llamada a la API verifique quién realiza la solicitud y qué se le permite hacer. Nunca confíe únicamente en la oscuridad (por ejemplo, una URL “secreta”) o en la aplicación del lado del cliente para la seguridad; siempre aplique la autorización en el servidor. Adoptar una mentalidad de Zero Trust (nunca asuma que una solicitud es interna o segura por defecto) ayuda en este aspecto.
  • Emplee cifrado en todas partes: Todo el tráfico de la API debe cifrarse en tránsito utilizando HTTPS/TLS, sin excusas. Esto previene la escucha y los ataques de intermediario (man-in-the-middle). Además, si su API maneja datos sensibles, considere el cifrado en reposo para las bases de datos y utilice protocolos seguros también para las llamadas a servicios internos. Asegúrese de que las configuraciones TLS sean adecuadas (por ejemplo, desactive protocolos y cifrados antiguos) para cumplir con los estándares de seguridad modernos. El cifrado no se trata solo de confidencialidad; también proporciona integridad (detectando manipulaciones).
  • Valide y sanee las entradas (y salidas): Trate todos los datos proporcionados por el cliente como no confiables. Valide los parámetros según los formatos esperados (por ejemplo, números dentro de rangos, cadenas que coincidan con una expresión regular, etc.) y rechace cualquier cosa que no se ajuste. Utilice bibliotecas o frameworks para sanear las entradas, especialmente para aquellas que se usarán en consultas o comandos (para prevenir inyecciones). Además, valide las salidas: asegúrese de que su API no incluya accidentalmente campos sensibles en las respuestas JSON. El uso de un esquema (como OpenAPI/Swagger) puede definir exactamente cómo deben ser las entradas y salidas. Algunas herramientas incluso pueden autogenerar validadores a partir de dichos esquemas.
  • Implemente la limitación de velocidad y la regulación: Defina límites de uso razonables para sus API y hágalos cumplir. Por ejemplo, “no más de 100 solicitudes por minuto por usuario” o un límite de tamaño de carga de datos. Esto previene patrones abusivos y asegura que un cliente no pueda saturar el sistema. La mayoría de los gateways de API o servicios de API en la nube le permiten configurar límites de velocidad fácilmente. Vincule esto a su autenticación (para que los límites se apliquen por clave de API o token). Considere también la limitación de velocidad adaptativa, por ejemplo, límites más estrictos en endpoints costosos o políticas de detención de picos si se detecta un aumento repentino de tráfico.
  • Evite la exposición excesiva de datos: Siga el principio de privilegio mínimo también en los datos. No devuelva campos que el cliente no necesite. Utilice objetos de envoltura o DTO para controlar las respuestas en lugar de volcar objetos de base de datos sin procesar. Por ejemplo, si un objeto interno tiene 10 campos pero la aplicación de usuario solo necesita 3 de ellos, diseñe su API para que solo devuelva esos 3. Elimine cualquier información sensible de los mensajes de error y nunca filtre detalles de implementación. En las API GraphQL, utilice un diseño de esquema y resolutores adecuados para asegurar que un cliente no pueda simplemente consultar todo arbitrariamente.
  • Comprobación estricta de esquema y carga útil: Confíe en un contrato definido para su API y aplíquelo. Si utiliza OpenAPI/Swagger, ejecute herramientas que comprueben las solicitudes entrantes contra el esquema; esto puede detectar muchas anomalías (por ejemplo, un atacante añadiendo campos JSON adicionales que su código no esperaba). Asimismo, establezca límites de tamaño para las cargas útiles. Si un endpoint espera una cadena simple, no debería aceptar un blob de 5 MB sin cuestionar. Al restringir el formato y el tamaño de las entradas/salidas, reduce la superficie de ataque potencial.
  • Utilice Gateways de API y Plataformas de Seguridad: Un gateway de API puede actuar como un punto de aplicación de políticas, gestionando la autenticación, la limitación de velocidad y la validación de entradas en el borde antes de que las solicitudes lleguen a sus servicios. Los gateways (como Apigee, Kong, AWS API Gateway, etc.) a menudo vienen con características de seguridad predeterminadas. Para una seguridad más profunda, considere plataformas de seguridad de API dedicadas que proporcionan detección de amenazas y pruebas específicas de API. Estas plataformas pueden automatizar muchas protecciones: desde escanear sus definiciones de API en busca de problemas hasta monitorizar el tráfico en vivo en busca de ataques como BOLA o bots. A menudo incorporan aprendizaje automático para detectar patrones inusuales (por ejemplo, alguien extrayendo datos) y pueden bloquear o marcar esos en tiempo real. (Por ejemplo, una plataforma de seguridad de API podría notar si una cuenta de usuario está realizando miles de llamadas de recursos secuenciales, algo que un WAF por sí solo podría pasar por alto).
  • Aproveche las pruebas de seguridad de API (Shift Left): No espere hasta producción para probar la seguridad de la API. Durante el desarrollo y QA, incluya pruebas de seguridad. Esto puede significar utilizar herramientas automatizadas para escanear sus endpoints de API en busca de vulnerabilidades conocidas (como un escáner DAST enfocado en API o probador de fuzzing), así como realizar revisiones de código con la seguridad en mente. Puede integrar las pruebas de API en los pipelines de CI/CD; por ejemplo, ejecute un escaneo de seguridad rápido cada vez que se actualice una especificación de API o código, para detectar problemas temprano. Muchas vulnerabilidades como fallos de inyección o errores de autenticación pueden identificarse antes del despliegue con las herramientas adecuadas. Discutiremos las pruebas con más detalle en la siguiente sección.
  • Monitorización Continua y Registro: Configure un registro exhaustivo para sus APIs. Registre los intentos de autenticación (y fallos), el acceso a recursos sensibles, los errores de validación de entrada (lo que podría ser alguien sondeando) y los patrones de tráfico inusuales. Utilice estos registros, no solo los recopile. Emplee herramientas de monitorización o SIEMs para generar alertas sobre actividades sospechosas. Por ejemplo, si ve un pico en errores 401 No Autorizado, eso podría indicar que alguien está intentando un ataque de relleno de credenciales. La monitorización en tiempo real es esencial porque, a diferencia de algunos ataques que bloquean sistemas, los ataques a la API podrían extraer datos silenciosamente. Solo a través de la monitorización puede detectar esos comportamientos sigilosos. Recuerde, muchas organizaciones solo descubrieron brechas de API meses después durante una auditoría; la monitorización continua ayuda a evitar ese retrasoaikido.dev.
  • Mantenga un inventario de API y una estrategia de versionado: Como parte de la gobernanza, sepa siempre qué APIs tiene en producción y qué versiones están expuestas. Utilice herramientas de descubrimiento o escaneos de red para encontrar cualquier API no documentada. Etiquete sus APIs con metadatos (propietario, propósito, sensibilidad de los datos) para que no queden huérfanas. Al desaprobar APIs, asegúrese de que los endpoints antiguos se retiran correctamente y no se dejan simplemente en funcionamiento. Muchos incidentes de seguridad ocurren en APIs obsoletas que nadie estaba monitorizando. Un inventario vivo también es invaluable durante la respuesta a incidentes; si se anuncia una vulnerabilidad (por ejemplo, en una biblioteca), puede identificar rápidamente qué APIs podrían verse afectadas.
  • Aplique seguridad en cada fase (DevSecOps): Haga de la seguridad de API una parte de todo el ciclo de vida de la API. En el diseño, realice modelado de amenazas para nuevas APIs (pregunte “¿cómo podría alguien abusar de esta función?”). En el desarrollo, siga las directrices de codificación segura para APIs (como OWASP ASVS o la Hoja de Trucos de Seguridad de API de OWASP). En las pruebas, incluya casos de prueba de seguridad. En el despliegue, asegúrese de que las configuraciones sean correctas (sin información sensible en variables de entorno, por ejemplo). Después del despliegue, tenga un proceso para revisiones y actualizaciones de seguridad regulares (parchear dependencias, actualizar bibliotecas, rotar claves). Adoptar un enfoque DevSecOps significa que la seguridad no es una casilla de verificación única, sino continua.
  • Manténgase actualizado sobre estándares y frameworks: El panorama de la seguridad evoluciona. Esté atento a las actualizaciones de estándares como OAuth/OIDC, y utilice frameworks modernos que incorporen valores predeterminados seguros. Por ejemplo, utilice JWTs correctamente (con expiraciones cortas y verificación de firma), y considere usar mTLS (TLS mutuo) para la autenticación de API de servicio a servicio dentro de su red. Siga las directrices como el Top 10 de Seguridad de API de OWASP (arriba) y sus guías de Seguridad de API. También hay estándares emergentes para la seguridad de API, como aquellos que abordan la seguridad de esquemas (como la Especificación de Seguridad de OpenAPI) o nuevos protocolos como las Mejores Prácticas de GraphQL. Alinear con estos estándares puede mejorar en gran medida su seguridad base.

Al adherirse a estas mejores prácticas, reduce significativamente las posibilidades de un ataque exitoso a la API. No se trata solo de prevenir brechas; una sólida seguridad de API conduce a APIs más robustas y fiables (menos tiempo de inactividad), un cumplimiento más fácil y más confianza al integrar con socios o terceros. Muchas de estas prácticas también se complementan entre sí. Por ejemplo, un gateway de API que aplica autenticación y limitación de velocidad funciona aún mejor cuando se combina con un registro exhaustivo y un sistema de detección de anomalías que monitoriza esos registros. Las capas de defensa aseguran que, incluso si se elude una comprobación, otras detectarán el problema.

Finalmente, considere adoptar una cultura de seguridad primero en sus equipos de desarrollo de API. Anime a los desarrolladores a pensar en casos de abuso, proporcióneles formación sobre diseño seguro de API y asegúrese de que tengan herramientas que faciliten “hacer lo correcto” (como plantillas con seguridad integrada). Cuando la seguridad se convierte en una parte natural del proceso de desarrollo de API, los servicios resultantes son mucho más resilientes.

Para obtener más información práctica y una lista de verificación exhaustiva, consulte nuestras Mejores Prácticas y Estándares de Seguridad de API.

Tabla: Medidas de Seguridad de API Recomendadas

Medida de Seguridad Qué hace Dónde aplicar Ejemplo de herramienta/funcionalidad
Autenticación y autorización robustas Garantiza que solo los usuarios verificados accedan a los recursos Todas las API OAuth2, Aikido SAST
Validación de Entradas Bloquea datos maliciosos/inválidos Todos los puntos de entrada OpenAPI Schemas, Aikido autofix
Limitación de velocidad Previene el abuso, DoS Endpoints de alto tráfico Cloud API gateway, Aikido API Scanning
Registro y monitorización Detecta ataques y abusos Todas las API SIEM, Aikido API Scanning
Gestión de versiones e inventario Mantiene los endpoints actualizados/seguros Ciclo de vida continuo Descubrimiento de activos, Gestión de la postura de seguridad en la nube

Si está listo para implementar estas mejores prácticas, pruebe Aikido API scanning ahora y vea mejoras inmediatas en su postura de seguridad de API.

Pruebas y evaluación de seguridad de API

Las pruebas son un pilar fundamental de la seguridad de API. Puede establecer todas las políticas que desee, pero no sabrá si realmente son efectivas hasta que pruebe sus API como lo haría un atacante. Las pruebas de seguridad de API se pueden desglosar en algunas actividades y herramientas clave:

  • Escaneo automatizado de vulnerabilidades: Son herramientas que escanean sus endpoints de API en ejecución en busca de vulnerabilidades comunes. Similar a los escáneres de vulnerabilidades web, los escáneres de seguridad de API (un subconjunto de DAST – Pruebas de seguridad de aplicaciones dinámicas) rastrearán su API (a menudo guiados por una especificación OpenAPI o una colección de Postman) e intentarán cosas como inyección SQL, envío de datos inesperados, elusión de autenticación, etc. Esencialmente, simulan solicitudes maliciosas para ver si su API es susceptible. El uso regular de estos escáneres (por ejemplo, en un entorno de staging o contra una instancia de prueba de su API) puede detectar automáticamente problemas como autenticación incorrecta o fallos de inyección. Existen opciones de código abierto (como OWASP ZAP con complementos de API) y comerciales especializadas para API.
  • Pruebas de penetración (Hacking ético): Las herramientas automatizadas son excelentes, pero un probador humano experimentado puede encontrar problemas lógicos o cadenas complejas de vulnerabilidades que las herramientas podrían pasar por alto. Periódicamente, es aconsejable realizar una prueba de penetración de sus API, ya sea por un equipo de seguridad interno o por consultores externos. Intentarán manualmente romper la seguridad de su API, a menudo pensando de forma creativa sobre cómo diferentes endpoints podrían ser explotados conjuntamente. Por ejemplo, un pen tester podría notar que una API filtra un ID que puede ser utilizado en otra API para extraer datos sensibles (un escenario sutil de Insecure Direct Object Reference). Las pruebas de penetración son especialmente valiosas para API críticas o de alto riesgo (por ejemplo, API de pago, API de inicio de sesión y gestión de cuentas).
  • Automatización de pruebas de seguridad en CI/CD: Integre las pruebas de seguridad en su pipeline de integración continua/despliegue continuo. Esto puede implicar varios enfoques:
    • Análisis estático de código (SAST): Si tiene acceso al código fuente de la API, ejecute analizadores estáticos que puedan detectar patrones de codificación inseguros (como secretos codificados, uso indebido de criptografía, etc.) antes de que el código sea compilado.
    • Pruebas de contrato de API: Si tiene una especificación de API, utilice herramientas para verificarla en busca de problemas de seguridad (por ejemplo, errores de configuración evidentes en la especificación, como HTTP en lugar de HTTPS, o cualquier operación interna expuesta).
    • Pruebas unitarias y de integración para la seguridad: Los desarrolladores pueden escribir pruebas, por ejemplo, para asegurar que un endpoint requiere autenticación (la prueba lo llama sin un token esperando un 401). Estas pruebas aseguran que los controles de seguridad no se rompan accidentalmente o sean eludidos durante la refactorización.
    • DAST en el pipeline: Existen herramientas de seguridad diseñadas para ejecutar escaneos pasivos rápidos durante la CI. Pueden simular algunas solicitudes de ataque después de que la aplicación se despliega en un entorno de prueba. Si se encuentra algo crítico, el pipeline puede incluso fallar la compilación, impidiendo que una API vulnerable entre en producción.
  • Pruebas de Fuzzing: El fuzzing de API implica enviar grandes volúmenes de datos aleatorios o malformados a sus endpoints para ver si se comportan de forma inesperada (cuelgues, fuga de datos, etc.). Es una forma de descubrir casos límite que no anticipó. Por ejemplo, una prueba de fuzzing podría encontrar que el envío de una estructura JSON extremadamente anidada hace que su API arroje un error que revele un stack trace (lo cual es una fuga de información). Algunas herramientas modernas de prueba de API incorporan fuzzing, y es especialmente útil para encontrar problemas de fiabilidad y seguridad en el manejo de protocolos (como la forma en que una API analiza JSON o XML).
  • Listas de verificación y revisiones de seguridad: Tener una lista de verificación puede asegurar la consistencia en las pruebas. Esto podría ser una lista de verificación interna de cosas a verificar para cada API (por ejemplo, “¿Aplica autenticación? ¿Registra fallos? ¿Se valida la entrada X? ¿La respuesta Y filtra algo?”). Durante el desarrollo o la revisión de código, revise esta lista. Además, realizar una revisión de arquitectura de la API – analizando el diseño general en busca de cualquier debilidad de seguridad (como datos fluyendo a través de intermediarios innecesarios, o falta de manejo de errores) – puede detectar problemas a un nivel superior.
  • Pruebas y monitoreo en tiempo de ejecución: A menudo pasado por alto, las pruebas en producción (¡con cuidado!) también son importantes. Algunos problemas solo se manifiestan bajo carga real o con datos reales. Un enfoque es usar transacciones sintéticas – básicamente, tener un script o servicio que llama regularmente a su API como lo haría un usuario, y verifica que todo es normal (tiempos de respuesta, datos correctos, etc.). Si un atacante logra manipular algo, estas pruebas sintéticas podrían detectar una anomalía. Además, considere las pruebas de caos para la seguridad: deshabilitar deliberadamente un control de seguridad en un entorno de prueba para asegurar que su monitoreo le alerte (por ejemplo, desactive temporalmente la autenticación – ¿su monitoreo marca un acceso inusual?). De esta manera, valida que sus mecanismos de detección son efectivos.
  • Herramientas y plataformas de seguridad de API: Existen plataformas especializadas de pruebas de seguridad de API que pueden automatizar gran parte de lo anterior. Por ejemplo, algunas herramientas crean automáticamente casos de prueba a partir de su documentación de API y los ejecutan (verificando problemas del Top 10 OWASP). Otras se centran en las pruebas continuas, donde observan pasivamente el tráfico de la API en producción para aprender patrones y luego sondean activamente cuando sospechan una posible vulnerabilidad (como notar un endpoint que no se usó antes y luego probarlo). La ventaja de las herramientas dedicadas es que entienden los contextos de la API (métodos, estructuras JSON, etc.) mejor que los escáneres genéricos. También pueden integrarse con su flujo de trabajo – por ejemplo, abriendo un ticket si aparece un nuevo endpoint de API que no fue revisado.

Un punto clave es que las pruebas de API deben ser continuas. Dada la frecuencia con la que las API cambian y se despliegan nuevas, una prueba de seguridad anual no es suficiente. De hecho, el estudio de seguridad de API de Akamai señaló que, a pesar del aumento de las amenazas, menos equipos están probando sus API en tiempo real (solo el 13% probó las API de forma continua en 2024, frente al 18% del año anterior). Esta brecha entre la velocidad de desarrollo y las pruebas de seguridad puede ser peligrosa – es como desplegar código nuevo en producción sin haberlo pasado por una verificación de seguridad.

Al hacer de las pruebas de seguridad de API una parte regular de su ciclo DevOps, puede detectar problemas de forma temprana y frecuente. Piense en ello como “romper cosas a propósito” para que los atacantes no tengan la oportunidad. Por ejemplo, si introduce un nuevo endpoint y accidentalmente lo deja abierto, un escaneo automatizado rápido o una prueba unitaria podrían detectarlo inmediatamente, en lugar de meses después de un incidente.

Por último, no ignore las API de terceros en su alcance de pruebas. Si su aplicación depende en gran medida de una API externa, es posible que desee probar cómo su integración maneja las respuestas erróneas o los fallos de seguridad. ¿Qué pasa si la API externa se vuelve lenta o devuelve un error – su sistema falla de forma insegura? Incorpore escenarios como esos en sus evaluaciones.

Muchos equipos utilizan una combinación de estos enfoques, superponiendo pruebas automatizadas y manuales. Nuestra guía sobre Pruebas de seguridad de API: Herramientas, listas de verificación y evaluaciones cubre métodos y plataformas populares con mayor profundidad.

Herramientas y soluciones de seguridad de API

Proteger las API de forma eficaz a menudo requiere aprovechar las herramientas y soluciones tecnológicas adecuadas. El panorama de las herramientas de seguridad de API en 2025 es rico, abarcando desde características integradas de los sistemas de gestión de API hasta plataformas especializadas que aprovechan la IA para detectar amenazas. Aquí, ofreceremos una visión general de los tipos de herramientas y soluciones disponibles para la seguridad de API:

  • Gateways de API: Un gateway de API es a menudo la primera línea de defensa. Actúa como un proxy inverso para sus API. Los gateways populares (como Kong, Apigee, AWS API Gateway, Azure API Management) le permiten centralizar la autenticación, la limitación de velocidad, la validación de entrada y las transformaciones de solicitud/respuesta. Pueden aplicar políticas como “Todas las solicitudes deben tener un token válido” o “limitar a cualquier usuario a N solicitudes por minuto”. Esencialmente, un gateway ayuda a garantizar la coherencia y a descargar muchas preocupaciones de seguridad de los servicios individuales. Muchos gateways también tienen integraciones con inteligencia de amenazas para bloquear IPs maliciosas conocidas, y algunos pueden realizar una detección rudimentaria de anomalías. Sin embargo, un gateway por sí solo podría no detectar abusos de lógica más sutiles, que es donde entran otras herramientas.
  • Firewalls de aplicaciones web (WAFs) y Firewalls específicos para API: Los WAFs tradicionales han evolucionado para manejar el tráfico de API (a menudo trabajando en la capa HTTP). Un WAF puede bloquear patrones de ataque comunes – por ejemplo, si alguien intenta inyectar DROP TABLE en una solicitud de API, un WAF con una regla de SQLi lo detendrá. Los WAFs de nube modernos (AWS WAF, Cloudflare, etc.) incluso tienen características específicas de API como la inspección JSON, la validación de esquemas y las reglas de limitación de velocidad. Dicho esto, los WAFs son generalmente mejores para amenazas conocidas basadas en firmas (inyecciones, XSS, etc.) y menos para cosas como BOLA o abusos complejos. Son una buena protección de referencia para filtrar el “ruido” de los ataques de internet.
  • Plataformas de seguridad de API en tiempo de ejecución: Se trata de plataformas de seguridad de API especializadas (a menudo ofrecidas por proveedores de seguridad) que se centran en el descubrimiento de API, la monitorización y la detección de amenazas en tiempo real. Empresas como Salt Security, Noname Security, Traceable, 42Crunch y otras ofrecen plataformas que se integran con su entorno (a veces a través de la duplicación de tráfico de red o SDKs) para descubrir automáticamente todas sus API, evaluar sus configuraciones y vigilar los ataques. Estas herramientas utilizan heurísticas avanzadas y, a veces, IA/ML para identificar patrones como ataques de relleno de credenciales, raspado de datos por bots, intentos de BOLA, etc., incluso si esos patrones no coinciden con una firma conocida. A menudo pueden detectar anomalías en cómo se utiliza cada API (por ejemplo, de repente un solo usuario está obteniendo muchos más datos de lo habitual). También ayudan a gestionar el inventario de API y pueden señalar “shadow APIs” que ven en el tráfico y que no estaban documentadas. Esencialmente, piense en estas como un analista de seguridad automatizado que vigila constantemente el tráfico de sus API y está listo para alertar o bloquear actividades sospechosas.
  • Escáneres de vulnerabilidades de API y Linters: En el lado proactivo, existen herramientas para escanear sus definiciones de API (archivos OpenAPI/Swagger) en busca de posibles problemas – como la falta de autenticación en ciertos endpoints, CORS excesivamente permisivos o el uso de HTTP. Por ejemplo, el kit de herramientas de 42Crunch puede puntuar la seguridad de una especificación de API. De manera similar, herramientas como IBM API Connect o incluso algunos plugins de IDE advertirán si el diseño de su API tiene debilidades. Esta es una forma rápida de aplicar estándares (por ejemplo, todos los endpoints POST deben tener alguna autenticación especificada). Junto con esto, los escáneres de vulnerabilidades (como se mencionó en la sección de pruebas) pueden probar automáticamente las API desplegadas e informar de las vulnerabilidades. Muchos de estos se integran en CI o pueden ejecutarse bajo demanda.
  • Características de los frameworks de desarrollo: Si está desarrollando APIs utilizando frameworks modernos (Django, Express, Spring Boot, etc.), aproveche sus características de seguridad integradas. Por ejemplo, utilice las clases de autenticación de Django o Spring Security para OAuth2; estas proporcionan una implementación robusta y probada en lugar de desarrollar la suya propia. Los frameworks también suelen tener middleware para aspectos como la limitación de velocidad o la validación de entrada. El uso de estas librerías puede evitar errores comunes. Además, monitorice las vulnerabilidades de las dependencias (a través de herramientas SCA) porque una librería insegura (por ejemplo, una librería JWT desactualizada con una vulnerabilidad conocida) puede comprometer su API incluso si su código está bien.
  • Servicios de seguridad en la nube: Los principales proveedores de la nube ofrecen servicios adaptados a la seguridad de API. Por ejemplo, AWS cuenta con AWS WAF y AWS API Gateway (con planes de uso para la limitación de velocidad), así como Amazon Cognito para la autenticación basada en tokens. Azure tiene su servicio API Management, además de elementos como Azure AD para la autenticación y Azure WAF. GCP dispone de Apigee y Cloud Armor. Estos servicios, cuando se configuran correctamente, proporcionan mucha seguridad de forma predeterminada. También se integran bien con otras herramientas de monitorización en la nube (como CloudWatch o Azure Monitor) para alertas. Si su infraestructura reside en la nube, es aconsejable evaluar estas opciones nativas, ya que a menudo simplifican la integración y tienen una menor latencia (al estar en línea en la misma nube).
  • Herramientas de registro y SIEM: Aunque no son específicas de API, su infraestructura de registro forma parte de su conjunto de herramientas de seguridad. Asegúrese de tener una solución de registro centralizada (como ELK stack, Splunk, Datadog, etc.) donde se agreguen los registros de API. Además, un SIEM (Security Information and Event Management) puede correlacionar eventos. Por ejemplo, si el SIEM detecta un pico de respuestas 403 Forbidden seguido de un 200 OK exitoso para un usuario sospechoso, podría activar una alerta. Algunas soluciones más recientes incluso aplican análisis de comportamiento de usuario al uso de API. Estas herramientas le ayudan a analizar y responder a eventos de seguridad que escapan a los controles preventivos.
  • Plataformas de seguridad de API (Unificadas): Una tendencia en 2025 es la aparición de plataformas unificadas que cubren la seguridad del código a la nube, combinando básicamente el escaneo de código, la seguridad de la configuración en la nube y la protección de API en una sola. Estas están diseñadas para equipos DevSecOps que buscan una solución integral. Por ejemplo, la plataforma de Aikido Security se describe como una herramienta de seguridad todo en uno, amigable para desarrolladores, que incluye escaneo de API y protección en la aplicación. Estas plataformas pueden ser atractivas porque reducen el número de herramientas separadas y ofrecen una visión holística. Pueden escanear sus definiciones de API durante el desarrollo, probar sus endpoints en busca de vulnerabilidades y también proporcionar un firewall integrado en tiempo de ejecución, todo ello alimentando un único panel de control. Esto es especialmente útil para equipos más pequeños o startups que pueden aprovechar una única solución para cubrir múltiples frentes. (En ese sentido, si busca una forma optimizada de proteger sus APIs, puede probar Aikido Security: ofrece escaneo de API automatizado, protección en tiempo real e incluso correcciones de vulnerabilidades asistidas por IA en una sola plataforma.)
  • Servicios gestionados de seguridad de API: Para organizaciones que carecen de experiencia interna, existen servicios gestionados donde un tercero se encargará de la monitorización y las pruebas de seguridad de API por usted. Esto podría formar parte de un servicio más amplio de Detección y Respuesta Gestionadas (MDR). Esencialmente, desplegarán las herramientas para vigilar sus APIs y contarán con analistas que responderán a las alertas o probarán activamente sus APIs según un cronograma. Esto puede complementar a su equipo, pero es importante trabajar en estrecha colaboración con ellos, ya que necesitan comprender sus APIs y el contexto de su negocio para ser efectivos.

Al elegir herramientas, considera tus necesidades específicas: ¿Necesitas una mejor visibilidad de las API que tienes? Entonces una herramienta centrada en el descubrimiento de API es clave. ¿Te preocupan los ataques en tiempo real? Invierte en una monitorización robusta y una capacidad de bloqueo (ya sea un WAF o una herramienta de protección en tiempo de ejecución). ¿Se están construyendo muchas API nuevas? Prioriza las herramientas de prueba y los escáneres amigables para desarrolladores. A menudo, la respuesta es una combinación: por ejemplo, utiliza un API gateway + WAF en el perímetro, una plataforma de seguridad de API para una monitorización profunda y escáneres en tu pipeline de CI.

También es crucial que las herramientas se integren en los flujos de trabajo. Los desarrolladores deberían recibir feedback temprano (por ejemplo, un escáner que comente en una pull request con hallazgos de seguridad). Los equipos de operaciones deberían tener paneles de control sencillos para la monitorización (o integrarse en las herramientas que ya utilizan). Los equipos de seguridad deberían poder establecer políticas de forma centralizada (como «todas las API deben requerir autenticación» como una regla que se aplica).

En resumen, el conjunto de herramientas para la seguridad de API en 2025 es potente. Desde la fase de diseño hasta el tiempo de ejecución, existen soluciones para ayudar en cada paso:

  • Tiempo de diseño: Linters y escáneres de especificaciones.
  • Build/CI: SAST, comprobaciones de dependencias, pruebas de API.
  • Pre-despliegue: Escáneres DAST, fuzzers.
  • Post-despliegue: API gateway, WAF, herramientas de monitorización en tiempo de ejecución, análisis de registros.

Ninguna herramienta por sí sola es la panacea, pero aprovechar múltiples capas fortalecerá significativamente tus API. Solo recuerda que las herramientas complementan los buenos procesos; no reemplazan la necesidad de prácticas de codificación seguras y una arquitectura vigilante. Utilízalas como multiplicadores de fuerza para los esfuerzos de tu equipo.

Para obtener detalles sobre cómo las soluciones unificadas pueden cubrir la nube, el código y el tiempo de ejecución conjuntamente, consulta nuestras Principales herramientas de seguridad de API.

El futuro de la seguridad de API: Tendencias a seguir

La seguridad de API es un campo en evolución, y mantenerse a la vanguardia significa anticipar las tendencias que darán forma al futuro. A medida que miramos más allá de 2025, cabe destacar varios desarrollos emergentes:

  • IA y Machine Learning en Defensa (y Ataque): Las herramientas de seguridad están incorporando cada vez más IA/ML para detectar patrones de ataque complejos y reducir los falsos positivos. Por ejemplo, el machine learning puede perfilar el uso «normal» de una API para un endpoint dado y luego señalar anomalías que podrían indicar un ataque de día cero o actividad de bots. Esto ayuda a detectar cosas que los sistemas basados en firmas pasarían por alto. Por otro lado, los atacantes también están utilizando IA, por ejemplo, para realizar fuzzing inteligente en API o evadir la detección imitando patrones de tráfico legítimos. El juego del gato y el ratón se intensificará con la IA en ambos lados. Esperamos que las soluciones de seguridad de API se apoyen más en la IA para capacidades predictivas (como prever qué API son probablemente vulnerables o qué patrones de acceso parecen arriesgados). Sin embargo, la supervisión humana seguirá siendo crucial para interpretar los hallazgos de la IA y evitar resultados sesgados.
  • Seguridad Shift-Left y centrada en el desarrollador: Los desarrolladores están asumiendo más responsabilidad en seguridad dentro del modelo DevSecOps. Veremos más características de seguridad integradas en los frameworks de desarrollo de API y herramientas que proporcionan feedback instantáneo a los desarrolladores. Imagina un IDE que te advierte en tiempo real «Este nuevo endpoint podría ser vulnerable a X» o que autogenera pruebas de seguridad mientras codificas. A medida que las API proliferan, empoderar a los desarrolladores para asegurarlas desde el principio es esencial. La formación y las herramientas se alinearán para que la codificación segura de API sea tan sencilla como usar un linter o ejecutar pruebas unitarias. El cambio cultural donde la seguridad es parte de la «definición de completado» para las API se convertirá en la norma.
  • Postura de seguridad unificada para API y aplicaciones: Las líneas entre los diferentes aspectos de la seguridad de las aplicaciones (código, dependencias, configuración de la nube, endpoints de API, etc.) se están difuminando. Es probable que veamos plataformas unificadas (o al menos integraciones) que permitan a los equipos de seguridad visualizar el riesgo de toda su pila de aplicaciones en un solo lugar. Esto incluye las API como un elemento de primera clase. Una gestión de la postura unificada de este tipo significa que si existe una vulnerabilidad conocida (por ejemplo, una librería insegura en el código de tu API) y tráfico inusual en ese endpoint de API en producción, el sistema correlaciona estas señales. Esta visión holística ayuda a priorizar qué solucionar primero (quizás esa API vulnerable con ataques activos sea tu principal preocupación). En esencia, el contexto es clave, y las futuras herramientas proporcionarán más contexto al combinar datos.
  • API en arquitecturas de confianza cero: Muchas organizaciones están adoptando modelos de seguridad de confianza cero, especialmente en entornos de nube. En la confianza cero, cada llamada a la API —incluso las llamadas internas de servicio a servicio— debe ser autenticada y autorizada, típicamente con aserciones de identidad robustas. Esta tendencia implica un mayor uso de TLS mutuo, tokens de identidad de servicio y control de acceso granular en las comunicaciones de microservicios. Es probable que veamos surgir estándares sobre cómo las API deben transmitir la identidad y los permisos de una manera de confianza cero (parte de esto se logra a través de mallas de servicios como Istio o Linkerd, que aplican políticas para las llamadas a la API dentro de los clústeres). Para los desarrolladores, esto podría significar cambios como incluir tokens OAuth incluso para llamadas internas a la API, o usar nuevos protocolos diseñados para una comunicación segura entre servicios. El resultado debería ser una seguridad más robusta por defecto, pero requiere una implementación cuidadosa para evitar impactos en el rendimiento.
  • Regulaciones y cumplimiento de la seguridad de API: A medida que las API se ven implicadas en brechas con mayor frecuencia, anticipamos que los reguladores las mencionarán específicamente. Por ejemplo, puede haber estándares de la industria sobre pruebas de seguridad de API (p. ej., los bancos podrían estar obligados a realizar pruebas de penetración en sus API públicas anualmente) o mandatos sobre el registro de acceso a la API para sectores críticos. En la misma línea, las regulaciones de privacidad podrían expandirse para cubrir explícitamente los endpoints de API que manejan datos personales, exigiendo medidas como autenticación, cifrado y el principio de mínimo privilegio en esas API. Las empresas podrían necesitar pronto demostrar la diligencia en la seguridad de las API como parte de auditorías y certificaciones. Ser proactivo ahora (inventariar API, solucionar problemas del Top 10 OWASP, etc.) preparará a las organizaciones para este probable aspecto de cumplimiento.
  • Evolución de los protocolos de API y su seguridad: REST y JSON sobre HTTP han sido dominantes, pero gRPC, GraphQL, WebSockets y otros están en auge. Cada uno conlleva consideraciones de seguridad únicas. Por ejemplo, GraphQL puede amplificar la exposición de datos si no se restringe cuidadosamente (los clientes pueden solicitar muchos datos en una sola consulta), y necesita limitación de profundidad, etc. gRPC, con su protocolo binario, podría eludir algunos filtros de seguridad tradicionales si no se actualizan para decodificarlo. A medida que estos protocolos ganan adopción, las herramientas y las mejores prácticas se están adaptando. El futuro podría incluso ver API autónomas (con autoprotección integrada) o nuevos estándares como las API Secure by Design que aplican ciertas comprobaciones a nivel de protocolo. Mantente atento a las nuevas tecnologías de API (como AsyncAPIs para sistemas basados en eventos) y asegúrate de que la seguridad esté a la altura de la innovación.
  • Mayor énfasis en el descubrimiento de API y la gestión de la superficie de ataque: Con la explosión de los microservicios, conocer tu superficie de ataque es un desafío. Predecimos que más organizaciones invertirán en el descubrimiento continuo —posiblemente utilizando sensores de red, metadatos de la nube o hooks de pipeline de desarrollo— para mapear todas las API en tiempo real. Las herramientas de gestión de la superficie de ataque serán más inteligentes, alertando no solo «tienes X API», sino «estas API particulares están expuestas a internet y manejan datos sensibles». Al cuantificar el riesgo (p. ej., una puntuación para cada API), los equipos pueden centrarse en la exposición más crítica. La automatización también ayudará aquí, p. ej., generando automáticamente reglas de firewall para nuevas API o al menos recomendándolas.
  • Colaboración entre equipos de desarrollo y seguridad: Finalmente, el lado humano: a medida que la seguridad de las API cobra mayor importancia, los equipos de desarrollo y seguridad colaborarán más estrechamente. Veremos «campeones de seguridad de API» dentro de los equipos de desarrollo, y los equipos de seguridad proporcionarán más herramientas de autoservicio a los desarrolladores. El futuro de la seguridad de las API no está aislado; es colaborativo e integrado. También podría haber un mayor intercambio de conocimientos impulsado por la comunidad (quizás más bases de datos abiertas de vulnerabilidades o incidentes específicos de API) similar a las bases de datos CVE, pero centradas en configuraciones erróneas o fallos lógicos de API. Aprender de los errores de los demás acelerará las mejoras en toda la industria.

En general, el futuro depara tanto promesas como peligros. Las API seguirán siendo un pilar fundamental de los servicios digitales, y por lo tanto, asegurarlas seguirá siendo un desafío dinámico. Manteniéndose informadas sobre las tendencias y adaptándose proactivamente, las organizaciones pueden convertir la seguridad de las API en una fortaleza, permitiéndoles innovar de forma rápida y segura en un mundo impulsado por API.

La seguridad de las API ya no es opcional, es un requisito absoluto para ofrecer experiencias web, móviles y en la nube modernas de forma segura. Al comprender tus riesgos, aprovechar las mejores prácticas, utilizar las plataformas adecuadas y aplicar pruebas y monitoreo continuos, construirás API que impulsarán la innovación sin abrir puertas a los atacantes. Sigue aprendiendo, adáptate rápidamente y haz de la seguridad una parte fundamental de tu mentalidad de API.

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Para más orientación y tutoriales prácticos, consulta nuestras otras publicaciones de blog de esta serie:

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https://www.aikido.dev/blog/api-security-guide

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